Entre las dunas del desierto peruano se encuentra un lugar muy especial: Ica. Aquí pueden ver el oasis más famoso de toda América Latina, llamado Huacachina. Sus aguas de color verde esmeralda y la sombra de las palmeras tropicales atraen a los turistas del mundo entero, y las dunas adyacentes a la laguna garantizan mucha diversión para los amantes del sandboard y los paseos en tubulares.

A lo largo del fértil valle del río Ica, que atraviesa la región, se extienden los cultivos, incluidas las vides más famosas del Perú. ¡Bienvenidos a Ica, la tierra donde fluye vino y pisco!

EN EL SENDERO DEL VINO

Unas de las atracciones más importantes de la región son las numerosas bodegas, donde no solo  pueden degustar los excelentes vinos locales, el famoso pisco u otras bebidas a base de la uva, sino también conocer las técnicas y el proceso de su producción. En Ica se encuentra la bodega Tacama, el viñedo más antiguo de toda Sudamérica. El Catador es otra bodega que goza de gran popularidad entre los turistas. Aquí pueden probar los mejores piscos o vinos y también cremas y macerados de sabores exóticos como el coco, la maracuya o la chirimoya.

Los fabricantes compiten para conquistar no solo los paladares de los clientes. En El Catador pueden comprar alcohol seleccionado, en una botella en forma de escopeta, en el vecino Nietto pueden encontrar envases diseñados con elementos eróticos. Gracias a los guías locales aprenderán cómo se produce el vino y el pisco y verán botijas de barro, cuyo papel era clave en la producción. Dependiendo del tiempo durante el que permanecía el vino dentro de una botija, se obtenía vino seco o semiseco, y si se agregaba un poco de pisco, salía un vino dulce.

EL OASIS DE LA HUACACHINA

El oasis de la Huacachina se ubica a solo 5 km de la ciudad de Ica (un viaje en mototaxi desde Ica cuesta alrededor de 8 PEN y dura aproximadamente 10 minutos). Huacachina se formó como resultado de la presencia de arroyos subterráneos, gracias a los cuales la laguna está rodeada de palmeras tropicales y de eucaliptos. En el pasado, el área de la Huacachina estaba habitada por los Yungas, aquí llegaron también los Incas y los Mochica. Durante mucho tiempo la gente de los asentamientos cercanos utilizó la laguna como un lugar ideal para … lavar la ropa.

En el siglo XIX se confirmó la presencia de sales minerales en las aguas del oasis y la situación de la Huacachina cambió drásticamente. A mediados del siglo XX se convirtió en uno de los centros turísticos más lujosos y de moda en todo el Perú.

En sus tiempos de esplendor se construyeron hoteles, hermosas casonas, un malecón junto al agua e incluso se creó una carretera de asfalto que conecta el complejo con la ciudad de Ica.

Actualmente Huacachina es uno de los lugares más populares del Perú. Cada vez hay menos agua en la laguna debido a la significativa influencia del hombre: desarrollo urbano, contaminación, explotación excesiva. Los peruanos son conscientes de que se trata de un verdadero tesoro y, esperemos que sepan cuidar del oasis más famoso en el continente americano.

MÁS SOBRE HUACACHINA


  • Con la creación de Huacachina se asocian varias leyendas. Según una, el oasis fue creado por una hermosa chica llamada Huacay China. Ella se casó con un joven guerrero inca que murió en alguna batalla. La desesperada viuda derramó tantas lágrimas que, a fin de cuentas, formaron un pequeño lago. Un día un guerrero que caminaba por ese terreno quería poseer a Huacay China, la mujer se sumergió en el agua y se convirtió en una sirena.
  • El característico hotel rojo Mossone de los años 20 del siglo XIX, fue uno de los lugares favoritos del ex presidente de Perú, Augusto Bernardino Leguía y Salcedo y de Sérvulo Gutiérrez, poeta y pintor.
  • A la inmigrante de Italia, Angela Olivetti de Perotti se le ocurrió la idea de vender agua de Huacachina a los habitantes de la cercana ciudad de Ica. El agua se distribuyó en vasijas de arcilla. Ella también fue la primera en establecerse permanentemente en el oasis.
  • Huacachina se ha vuelto muy popular entre los amantes del sandboard, un deporte que combina surf y snowboard. Todos pueden intentar deslizarse en la tabla (incluso tumbados) desde una de las dunas que rodean la Huacachina. A los que buscan adrenalina y emociones fuertes, seguramente les encantará el paseo en buggy, un coche especialmente adaptado a las condiciones del desierto. Lo recomendamos a aquellos que son resistentes al estrés. Para mí una vez en la vida es suficiente 

Referencia: latinamericanstories