Desde sus dunas, sus oasis, su herencia preincaica, hasta sus plantaciones de vegetales y viñedos, todo en el lugar es fascinante para viajar y conocer.

A pocas horas vía terrestre desde Lima, Ica es, tal vez, la zona más fértil de Perú. Parece una sorpresa, porque se tiene la idea que el desierto es estéril, pero resulta todo lo contrario. Desde sus dunas, sus oasis, su herencia preincaica, hasta sus plantaciones de vegetales y viñedos, todo en ella es fascinante.

Esta ciudad se sitúa en la provincia y en el departamento del mismo nombre, y es la capital del departamento en el que se halla. Los contrastes de sus paisajes, su cielo azul, sus atardeceres y sus costas, ricas en belleza natural, flora y fauna, la convierten en un destino mágico.

Entre los diferentes atractivos turísticos que se encuentran dentro de la ciudad de Ica, se hallan lugares tales, como la Plaza de Armas, que es la estructura arquitectónica de mayor antigüedad dentro la urbe. Alrededor de esta plaza se sitúan importantes edificios, tales como la Catedral de la región. La Catedral de Ica, que es una construcción que data del siglo XVIII, sufrió graves daños durante el pasado terremoto que se dio en Ica, motivo por el cual, recién en el año 2012, las autoridades de la región, vieron la necesidad de restaurar la misma, para devolverle su antiguo esplendor.

Otros atractivos que comparten el entorno de la plaza de armas de Ica, son una serie de casonas, entre aquellas resalta la casona del Marques de Torre Hermosa, que es una de las pocas casonas coloniales que ha sobrevivido a los constantes sismos que se han desatado en el lugar. El edificio es conocido también con el nombre de “Casa Bolívar”, y de la estructura resalta la bella portada de piedra que presenta.

También existen en la ciudad, una serie de importantes museos, entre estos, se halla el Museo de Piedras Grabadas, que se localiza frente a la Plaza. Dicho museo exhibe, como su nombre indica, diferentes piedras que grafican en su cuerpo distintas escenas. Otro museo que se sitúa en la ciudad, es el Museo Regional de Ica, que se encarga de exponer diferentes hallazgos arqueológicos que se han descubierto en expediciones en la región.

A escasos minutos del centro de la ciudad de Ica, la Huacachina es un oasis en el desierto, cuyo corazón en un estanque que durante años fue muy popular por las propiedades medicinales de sus aguas. Actualmente, está rodeado de restaurantes y bares, un lindo paseo para darle la vuelta caminando y hasta navegarla con embarcaciones a pedal. En las noches, la recomendación es disfrutar en cielo estrellado desde la orilla del agua, o en la cima de las dunas que la rodean.

Las líneas de Nazca, en tanto, reflejan el cielo en la tierra. Apreciables desde lugares altos o volando sobre ellas, son geoglifos de dimensiones colosales, hechas por la cultura que les da su nombre. Ubicadas entre los pueblos de Nazca y Pampa, son más de 520 kilómetros cuadrados que albergan más de 150 figuras que representan seres humanos, flora y fauna, además de algunos trazados geométricos.

Chincha es la ciudad que le da nombre a la región, famosa por sus pobladores originarios reconocidos por sus destrezas como pescadores y agricultores, además de mucha historia patria. De hecho, sus alrededores son un verdadero jardín de sembradíos, viñedos y árboles frutales y de eucaliptos que le dan una deliciosa fragancia al aire.

Varias bodegas pisqueras de tradición se pueden visitar como Viñas de Oro, Tabernero, Viña Julia, Arenas, Grimaldi, entre otras. Su cercanía al puerto de Pisco, también ofrece la posibilidad de deleitarse con la riqueza del mar en la mesa.


Fuente: conocedores